HISTORIA
 
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Gonzalo Alcalde Crespo es escritor, investigador, fotógrafo e ilustrador con una amplia obra divulgativa publicada, en la cual ha tocado un variado número de temas, entre los que destacan sus pormenorizados estudios sobre el amplio territorio natural de la Montaña Palentina, las Comarcas Naturales de las provincias de Palencia, Valladolid y Segovia, sus pueblos, su arquitectura popular y civil, así como un gran número de guías regionales y artículos en revistas especializadas sobre etnografía, arqueología y prehistoria, junto con sus habituales colaboraciones en diferentes medios de comunicación y prensa de la Comunidad Castellano Leonesa. Como investigador, Gonzalo Alcalde ha intervenido y colaborado en diferentes proyectos de investigación histórica, etnográfica y arqueológica, con los que ha pretendido devolver la memoria histórica de un pasado casi olvidado y mal o escasamente interpretado. En la actualidad es miembro fundador de la Sociedad Española de Espeleología, del Instituto de Prehistoria y Arqueología Sautuola de Santander y Académico Numerario de la Institución Tello Téllez de Meneses.

LAS REPOBLACIONES EN LOS SIGLOS IX y X.

Posiblemente estos dos siglos, sean una de las épocas históricas menos conocidas de esta parte de la Meseta Norte. Por un lado la historiografía no ha podido aportarnos muchos documentos que nos hablen de esos tiempos, y tan solo las crónicas musulmanas hacen alguna referencia (interesada) a como vivían los insumisos del Norte. Solo la arqueología podría aportarnos alguna información más directa, pero son escasas las excavaciones metodológicas llevadas a cabo, y más exiguo - si cave - el interés científico que entre los investigadores existe sobre esta época.

.Avance de la Repoblacion y Reconquista s.X,IX y X

Pasados los primeros años de la sorpresiva ocupación árabe del reino hispanovisigodo (s.VIII), esta zona del piedemonte cántabro volvió a tener una cierta importancia estratégica, al convertirse en la cabeza de puente que frenaría y facilitaría - según los casos - las primeras razias árabes y cristianas, que todos las primaveras y veranos iban y venían - asolando - de Norte a Sur una buena parte de la península. A su vez, estas comarcas norteñas - últimos reductos cristianos e incipiente origen del reino asturleonés - ejercieron como pontoneras que permitieron el paso de los primeros repobladores "intra y foramontanos" hacia la Meseta del Duero, que por necesidades demográficas, económicas y estratégicas, se lanzaron a la arriesgada e insegura ocupación de estas tierras altas de la Meseta Norte.

Con estas repoblaciones, las nuevas tierras ocupadas pasaban a ser propiedad de los labriegos y campesinos que se asentaban en ellas (presuras). Sus formas de vida fueron paupérrimas y rudimentarias, llegando a sobrevivir aquellos primeros repobladores en situaciones muy parecidas a las prehistóricas, y así nos encontraremos ocupaciones humanas que se instalan en cuevas y abrigos naturales durante el siglo IX (Velilla del Río Carrión, Valle de Cardaño, Valle Estecho y de Redondo).
De algunas de estas repoblaciones, las de Alfonso II, nos ha quedado una buena muestra en la "carta puebla" de Brañosera (año 824), en la que se deja bien patente que estas actividades repobladoras se llevan a cabo tanto por iniciativa real, como privada. El monarca delegaba en un magnate, que se dirigía a la comarca escogida para repoblarla, seguido de otros nobles y sus gentes; reconstruían los poblados y granjas en ruinas, levantaban fortalezas para la defensa de la zona y tomaban posesión de las tierras y los campos yermos desde hacía más de cien años.

La Carta Puebla de Brañosera, antes mencionada, recoge el caso de un conde, que por su propia iniciativa, establecía a algunas de sus gentes en un lugar yermo (Brannia Osaria = el lugar de las brañas donde hay osos) , les concedía campos para que les poblasen y cultivasen, definiéndoles claramente sus términos y las normas de funcionamiento. Y todo esto lo consignaba en un documento especial (carta de población) que a su vez, recogía los privilegios y exenciones a los que tenían derecho. En las zonas de Norte palentino, el sistema de repoblación - que muy posiblemente - se utilizó, fue el de "presura" (toma de la tierra de raíz); el cual consistía en la ocupación de una tierra sin dueño, no pudiéndose precisar, si dicha presura determinaba por si mismo el dominio sobre la tierra por el simple hecho de la ocupación o si ésta se adquiría con el transcurso del tiempo, o en virtud de algunas condiciones, como el cultivo de los campos roturados: "campos rotundos, cotos redondos".

Este tipo de repoblaciones fueron llevadas a cabo por gentes pobres en recursos económicos (astures, vascones, cántabros y hasta mozárabes huidos de Alhandalus) que se trasladaban con sus enseres, familias y escasos ganados, construyendo sus aldeas en torno a las ruinas de una vieja iglesia o donde mejor las parecía; roturando las tierras con los escasos medios que tenían y enterrando a sus muertos alrededor de un sencillo santuario. Sepelio medieval
El dominio sobre estas tierras, por parte de estos humildes propietarios, tuvo poca hegemonía, pues en el siglo XI, con los tributos recogidos de las taifas (impuestos cobrados por los monarcas cristianos a los musulmanes, por el respeto de fronteras y otros pactos), muchos de estos reyes vivieron épocas de opulencia, y esta la repartieron entre la nobleza y alto clero, los cuales lo emplearon para "mal comprar" a los primitivos repobladores grandes propiedades; si no les eran donadas - como ocurría muchas veces - por privilegio real. Dándose con ello origen al "señorío", organización económica, social y jurídica derivada de las relaciones de dependencia que, ya por razón de la persona o de la tierra, vinculaban a los habitantes de un gran dominio, al señor (dominus) de ella. Esta vinculación al señor, se realizaba a cambio de que todos los habitantes del dominio estuvieran sometidos a la potestad del mismo y sujetos a una serie de gravámenes o prestaciones que genéricamente se llamaban "foros", teniendo que pagar al señor una renta o censo por el disfrute de la tierra. A este impuesto, que se pagaba en especie, se le conocía como "martiniega" por satisfacerse en el mes de marzo el día de San Martín (Marzas). A parte de este gravamen, existían otros como las "sernas", o de prestación personal como eran: la "facendera, castellaría, mandadería, hospedaje, yantar, etc.".

La iglesia ejerció también este señorío, y es sobre todo en estas zonas del Norte Palentino donde históricamente estuvo más arraigado, dependiendo y perteneciendo muchos de los pueblos, lugares y aldeas, a monasterios y abadías de las cuales se conservan sus edificios sacros o su memoria. Todo ello ha conformado un pequeño muestrario de un arte privilegiado que va desde la primitiva y singular iglesia/necrópolis rupestre, a la rústica ermita románica de aguda espadaña, hasta llegar a la buena fábrica del gran monasterio, colofón artístico de una de las épocas más oscuras de la historia de España, la Alta Edad Media.

© Gonzalo Alcalde Crespo. Julio 2006

http://www.gonzaloalcalde.com

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